El León y La Bella

La piedra en los ojos del rey de la selva
Se vuelve brillante al contemplarle a ella
La ninfa, nadando en las aguas de niebla
Surcando los mares del agua entretierras

Cobrándose vida de la ya pagada
Los ojos se tornan en grande mirada
Despierta el León de su eterno letargo
Cuando el corazón ya siente, se mueve por algo

Rompiendo coraza que mantenía preso
Al ilustre Gato de la Selva dueño
Sacude sus pelos, más bien su melena
Y se arroja al agua, sin duda, entero

Que hace bien la ninfa en no tenerle miedo
Pues a muy pesar de su gran aspecto fiero
Corazón derrite mirada de hada
Y se muestra el niño, gatito de nada

Así que nadando en las aguas felices
Surcaron los mares la ninfa y la fiera
Confianza mutua, sin ego, sincera
Conquistando el mundo que ya no es de piedra
Sino de Tierra

Adoranser

 

El León y La Bella

El León y La Bella

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