En Justicia

Hoy es el día de estar orgulloso.

Estoy orgulloso de ayudar a las personas.

El último caso me hace sentirme notablemente satisfecho, porque intento comprender y promocionar a las personas que ayudo, dentro de mis posibilidades y mis limitaciones, que son muchas.

Conocí a una compañera, no diré su nombre por respeto y confidencialidad, en la acampada de Sol, de mujeres, en 2017, la huelga de hambre a la que me sumé los últimos 6 días. ¡Me vino bien para adelgazar!

A raíz de este encuentro empezamos a colaborar fructuosamente en muchas historias.

Y la verdad es que su situación económica era realmente precaria, lo cual me impactó grandemente: yo no podía comprender cómo una persona tan valiosa podía estar en esa situación, así que, además de mi ayuda con trabajo en sus proyectos, decidí ayudarla económicamente, puesto que, en justicia, hay que ayudar a las personas desfavorecidas.

Su moto estaba que se caía y la necesitaba diariamente para ir a todas las movidas que tenía que ir. Yo no podía soportar que se jugara la vida cada vez que cogía la moto, así que, en varias fases, por justicia de la situación, decidí arreglarle la moto. Hubo que cambiarle todo: las dos ruedas, el cable del embrague, el retrovisor derecho, el filtro del aire, el freno trasero, el aceite y el filtro, el sillín, de cuero, que estaba roto, el piñón de la rueda trasera, la cadena de transmisión y la batería. ¡Menuda diferencia! La moto, ahora, ronroneaba como un gatito.

Me gasté, en total, más de 2.000 pavos, pero, en justicia, había que hacerlo.

Como no llegaba a fin de mes, varias veces, en justicia, le hice compras generosas en los supermercados de su barrio. Lo que no puede faltar en un hogar es la comida. Dependía del día y de lo que necesitara. Compras desde 20 euros hasta alguna de ciento y pico euros. En justicia.

Su hijo, persona muy inteligente, pero ya sabemos cómo son los chavales, algunos, que no quieren estudiar. Es una buena madre, buenísima y tan preocupada la vi por su hijo que acabé dándole clases de matemáticas, historia, literatura y alguna cosa más para que pasara de curso. Pasó de curso. Mi pago fue la alegría de esta compañera al verse aliviada de que su hijo repitiera curso. En justicia lo hice.

Le cortaban la luz de vez en cuando por no tener dinero para pagarla. Esto no se puede tolerar, yo no puedo ver sufrir a las personas. Acumulaba varios recibos hasta que le cortaban. Esto no es justo así que yo, varias veces, le pagué facturas de la luz de 200 o 300 euros ya que se acumulaban varios meses. La luz volvía casi en cuanto pagabas. Fuera pobreza energética. En justicia.

Resulta que el verano de hace dos años había un concierto en Londres de U2. Pero esta compañera no tenía dinero para el viaje, claro, lujos, pocos. Yo vi que le hacía tanta ilusión que le pagué el viaje a Londres para que viera a U2. No tenía más gastos ya que las entradas se las conseguía un amigo y se alojaba en su casa. Me llamó desde Londres en medio del concierto para darme las gracias. Hay que divertirse. En justicia.

Resulta que hace poco se le jodió el calentador del agua de su casa. No se puede vivir sin agua caliente y el calentador no tenía arreglo. Esto, tampoco se podía tolerar. Así que, en justicia, le compré un calentador nuevo, a buen precio, 300 pavos. Muy buen precio para ser eléctrico. Ya volvía a tener agua caliente. En justicia.

Está estudiando Derecho, es una máquina, además de madre y comprometida, resulta que se está sacando su segunda carrera, Derecho. La mayor parte del tiempo estudiaba sola, se concentra muy bien, pero otras muchas veces, a requerimiento suyo, la ayudaba a estudiar Derecho. Le hace mucha ilusión sacarse la carrera. Y como le hacía ilusión, yo la ayudaba. En justicia.

Había gente que le debia dinero por trabajos que había hecho anteriormente y, recalcitrantemente, no la querían pagar. Me pidió que fuera a hablar con uno de ellos a ver qué pasaba. Fui, lo intenté. No lo conseguí, qué le vamos a hacer. Pero lo hice, fui. En justicia.

Claro, no se puede quedar todo el día en casa. Como digo, hay que divertirse. Ella queda con mucha otra gente y también conmigo. Claro, cuando sale conmigo, con su situación precaria económica, no voy a pedirla que encima se gaste el dinero que no tiene en cosas “supérfluas” así que cuando íbamos a cenar o a comer o algún viaje a Oriente que hicimos juntos o salíamos de copas, pues claro, en justicia, yo pagaba todo.

Ella, antes de ir a cualquier sitio, me advertía de su situación económica y yo siempre la decía que no se preocupara. Para mí el dinero tiene el significado de lo que se pueda aportar a los demás. A la Felicidad de los demás, me refiero. Y me encantaba ver su cara de alegría cuando cenábamos en tal o cual sitio o cuando viajábamos a tal o cual sitio. En justicia.

Así que, en justicia, me siento orgulloso de ayudar a las personas y, en este caso concreto, a esta compañera porque, en justicia, hemos venido a este mundo, las personas, para ayudarnos las unas a las otras y este, según mi parecer, según mi punto de vista, es El Sentido de la Vida.

En Justicia.

Salud.

Adoranser

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