La Desobediencia Civil

desobediencia civil

La desobediencia civil ha sido, históricamente, una de las herramientas que más cambios trascendentales en la sociedad ha producido. La manera de luchar es desobedecer.

El ser humano, la persona nace no-obediente, es el estado natural, preparado para el diálogo, el consenso y el acuerdo, pero la sociedad domestica al animal salvaje, que es inteligente, tendente al consenso y a la supervivencia de la manada, valiente y Feliz, a base de leyes y represión y lo convierte en un borrego obediente, egoísta, insolidario, miedoso y totalmente infeliz, pábulo del estrés, la intranquilidad, el miedo al futuro y el ansia continua. Sociedades del Ansia Perpetua en las que ya no se puede ni siquiera sobrevivir. ¿No es esto suficiente motivo para desobedecer sistemáticamente cualquier ley, cualquier norma, cualquier acuerdo no escrito de estas sociedaes de la infelicidad, de estas sociedades del infierno? Pues yo creo, sinceramente que sí. Yo quiero vivir en el Cielo y el Cielo, se toma, siempre, siempre, siempre, por asalto. No existe otro modo.

Se podría calificar como un estado de no-obediencia absoluta, es decir, la Libertad, es decir, la Felicidad, calificándose de Amor.

Adoranser

La Desobediencia Civil

Contra el vicio de mandar, la virtud de no obedecer

El único sentido que tiene cualquier ley es ser desobedecida. Los niños obedecen pero los adultos debaten, consensúan y llegan a acuerdos que todos respetan, de manera no coercitiva sino coperativa y los respetan porque son fruto del consenso y para la cooperación de los pueblos y las personas. Basta de leyes coercitivas y punitivas. Basta de mundos infantiles que responden al castigo. Bienvenida la época adulta de la Humanidad, que se regirá por acuerdos y consensos no coercitivos ni punitivos, acuerdos y consensos que se tomarán y producirán en el seno de asambleas de las personas en los distintos ámbitos, niveles y competencias. Vivan los consensos y los acuerdos, mueran las leyes, todas. De la niñez de la Humanidad a su adultez. Viva la Libertad del pueblo unido trabajando en cooperación. Por un mundo donde quepan muchos mundos y donde sea agradable y placentero vivir, cuidándonos entre todas y todos. Contra el vicio de mandar está la virtud de no obedecer y eso se llama Libertad.

El ser humano, la persona, nace desobediente, no obediente, nace con la Libertad impresa en sus genes, en un sublime instinto humano. La sociedad se encarga de esclavizarnos y ponernos cadenas mentales que, al final, acabamos imponiendo nosotros y nosotras mismas a las y los demás, en un proceso inconsciente de esclavitud colectiva. Rompamos esas cadenas mentales a las que nos atamos nosotras y nosotros mismos. Empecemos a desobedecer sistemáticamente toda norma y toda ley, volvámonos primitivas y primitivos en el sentido de retornar a los instintos humanos, sobre todo al instinto de Libertad, porque la Libertad no es aprendida, está grabada a fuego en nuestros genes incluso antes de nacer. Recuperemos esa naturaleza, esa naturalidad humana, salvaje, instintiva, primitiva, veraz, porque la esclavitud es mentira, lo único verdadero es la Libertad. La Libertad existe y está dentro de nosotras, nosotros, ejerzámosla. Desobediencia total, sistemática y contínua, eterna y sin fin, es decir, infinita. Yo seré muchas cosas pero hay algo que sé seguro que nunca seré: Yo nunca seré un esclavo.

Adoranser

Contra el vicio de mandar, la virtud de no obedecer

Señor Monedero, no es Dios el que tiene que ir al otorrino

Hace un momento he visto un extracto en vídeo de las últimas declaraciones de Juan Carlos Monedero. En una de ellas dice que “el Papa Francisco tiene que llevar a Dios al otorrino”. Entiendo el sentido de lo que dice y la verdad es que es bastante graciosa la manera de expresarlo y la idea que hay detrás es profunda pero, con todo el cariño que le profeso al señor Monedero, sin ironía, tengo que decirle: Señor Monedero, en este caso se equivoca.

Señor Monedero, Dios nos oye perfectamente, los que estamos sordos somos nosotras y nosotros.

La voz de Dios contestando a nuestras súplicas son los llantos de los niños que mueren de hambre, los gritos de la gente sin hogar, el llanto de desesperación de las personas ante tanto robo, mentira, impunidad y engaño y el de la gente manifestándose contra tanta injusticia. Esa es la voz de Dios clamando crucificado por todo el planeta y esperando nuestra respuesta decidida para acabar con todos los males que aquejan a la humanidad…

Si Dios enviara a sus legiones de ángeles a imponer el bien y la justicia y nos obligara a ser buenos, le llamaríamos fascista o totalitario…

La voz de Dios clama al cielo de dolor y sufrimiento y lo que nos dice es que a ver cuándo de una puñetera vez nos decidimos a arreglar nuestros problemas por nosotros mismos, todas y todos, que ya somos mayorcitos. Dios nos ha dado inteligencia, herramientas y recursos de sobra para convivir en paz y armonía todas y todos en este mundo.

Dios ya ha hablado y nos ha dado todo lo necesario… ¿Qué más queremos? Ahora nos toca a nosotras y nosotros emplear todo lo que nos ha dado Dios, nuestros talentos en cooperación con La Naturaleza, para hacer posible un mundo justo y humano entre todas.

No es Dios el que tiene que ir al otorrino, sino todas y todos nosotros.

 adoranser

Señor Monedero, no es Dios el que tiene que ir al otorrino