Los Paradigmas de la Nueva Economía

Ante las agoreras crisis Sísifo que nos acogotan, ante la supuesta inevitabilidad de la esclavitud laboral y social que nos anuncian como inevitable los profetas de la mentira, ante el mantra de que sin dinero no somos nadie, me decido a publicar este artículo que sienta las bases de la nueva economía, los paradigmas que harán posible crear una economía funcional, exportable a gran escala, en la que sea imposible la acumulación de valor, sea del tipo que sea y en la que, por diseño, se tenderá naturalmente a dinámicas cooperativas, en lugar de competitivas.

En lugar de mirar los efectos de la enfermedad llamada capitalismo y economía de mercado e intentar paliarlos, vayamos a las causas de dicha enfermedad e intentemos curarla.

El problema del sistema económico actual no es que funcione mal. Funciona perfectamente, como un reloj, porque está diseñado para que haga lo que está haciendo en la actualidad. Lo que pasa es que este diseño, esta economía perjudica a la mayoría de la población mundial. Pero funcionar, funciona como un reloj.

Bien. Entonces diseñemos otra economía desde la base, realicemos otra arquitectura económica que, funcionando igual de bien, en lugar de perjudicar a la mayoría de la población humana, la beneficie. En el fondo todo se reduce a un problema de diseño.

Para cambiar un diseño y dar paso a otro lo primero que hay que hacer es cambiar dos cosas: los paradigmas sobre los que se asienta y el ó los objetivos que persigue.

Bien, analicemos el paradigma principal sobre el que se sostiene la economía actual, y su objetivo primordial. Y cambiémoslos a ver qué pasa.

La base de la economía actual es el valor. El valor de las cosas, ya sea material, económico o financiero. El valor de las cosas es la base de la economía actual. Y el objetivo primario y primordial es sacar beneficio, rendimiento, crecer. Esta  economía sería válida en un ecosistema infinito, no habría problema, pero tenemos que hacer un diseño teniendo en cuenta la realidad: nuestro mundo es finito.

Bueno, pues vamos a cambiar los paradigmas. En lugar del valor de las cosas, cambiemos el paradigma por el usufructo y la necesidad de las cosas, por el uso, la utilidad que tienen las cosas, servicios, trabajos y por la  urgencia o prioridad más o menos relativa de los mismos. Lo necesarios o no que son.

Cambiemos el objetivo. En lugar de buscar el beneficio, ya sea económico, en rendimiento, en crecimiento, el objetivo será el abastecimiento de la población de comida, vivienda, sanidad, educación, cultura y ocio.

Al eliminar el valor de las cosas como medida de intercambio económico, como medida de transacción y sustituirla por la utilidad y la necesidad de esas mismas cosas, bienes, servicios, nos daremos cuenta que el sistema económico resultante de este paradigma hace que la acumulación de valor sea imposible por diseño. Es decir, no existirían ricos ergo no existirían pobres, no por normas, moral, ética o derechos humanos, sino, simplemente, porque es imposible por el diseño del sistema económico. No se miden las cosas por el valor de las mismas sino por la utilidad y la necesidad relativa que se tiene de ellas. Se mide más bien el uso y la necesidad, ni siquiera las cosas en sí mismas, bienes o servicios. En este tipo de economía el oro, por ejemplo, no tendría ningún valor, porque no vale para casi nada. Sin embargo los conocimientos de una persona, de un sabio, serían muy útiles y necesarios. Es sólo un ejemplo.

Al pone como objetivo el abastecimiento en lugar del beneficio, en lugar de establecerse una economía basada en la competencia, se establecería, naturalmente y por diseño, una economía basada en la cooperación.

El que el valor en sí mismo no sea una medida para las transacciones económicas facilita también que las dinámicas sean cooperativas y que el objetivo sea abastecer, no ganar, porque, realmente, por diseño, no puedes acumular. El concepto mismo de beneficio económico en sentido monetarista y en sentido financiero, tal como se entiende ahora dejaría, simplemente, de tener sentido.

Estos cambios de paradigma y de objetivo traerían como consecuencia una economía cooperativa con redistribución justa de la riqueza, de manera automática por el propio funcionamiento del sistema económico, por su propia dinámica, en la que no haría falta ni siquiera concienciar a la población para que fuera “buena”, sino, simplemente, dejar que esta nueva economía funcionara.

Voy a poner un ejemplo. Es un ejemplo extremo para intentar ver claramente como sería más o menos lo que propongo. No nos quedemos en el dedo y miremos la luna que apunta ese dedo.

Imagínate que hoy es el cumpleaños de tu hijo. Llevas tres años olvidándote del regalo que más le gusta, que es una tontería, es un chupa-chups de sabor a mora. Pero es que a tu hijo, como buen niño, es lo que más le importa sobre todas las cosas. No puedes fallarle un año más. Pero te has acordado hoy, están todas las tiendas cerradas y en todas las pocas que hay abiertas, nadie sabe nada de chupa-chups de sabor a mora. Necesitas ese chupa-chups urgentemente hoy para no defraudar  gravemente a tu hijo, es decir, para conservar su cariño, la utilidad de ese chupa-chups es conservar su amor por tí. Si le defraudas un año más, te odiará para toda la vida y, como tu hijo es lo que más te importa, es algo que sabes que no podrías superar y que arruinaría toda tu vida. Resulta, además de todo esto que tú tienes una casa de sobra a la que vas los veranos, pero claro, los veranos no serán veranos sin el amor de tu hijo.

Por otra parte, a tu vecino, sin trabajo desde hace tiempo, le han echado hoy de su casa a la calle. Es invierno y además muy crudo. Por las noches las temperaturas bajan de cero grados. No hay albergues libres ni ningún sitio donde tu vecino se pueda quedar, esta noche es imposible. Tu vecino sabe que morirá seguro si se queda esta noche a dormir en la calle o en un sitio poco abrigado. Además de todo esto resulta que este vecino tiene un chupa-chups de mora que compró el  otro día porque le encantan los chupa-chups de mora.

Pues bien. Los dos hacéis una transacción económica de la nueva economía. Para ti es urgente y necesario conseguir ese chupa-chups con el objeto de no perder el amor de tu hijo, para ese fin, para ese uso, y para tu vecino es urgente conseguir una vivienda porque si no sabe que morirá esta noche, la necesita, para el uso de dormir esta noche.

Entonces decidís hacer una transacción económica de la nueva economía. Tú vecino de da a tí el chupa-chups y tú le das tu casa. Medidos en una escala de transacciones económicas de la nueva economía sería una transacción equivalente, en que las dos partes aportan lo mismo. Medido  en urgencia, en necesidad y en uso, en utilidad: las respectivas cosas recibidas por cada uno hace que cada uno pueda continuar viviendo, uno con el cariño de su hijo y otro con no congelarse esa noche. Ahora tu vecino tiene casa y no muere y tu hijo tiene el chupa-chups y no te odia y tu vida puede continuar.

Insisto, es un ejemplo extremo para tratar de explicar la dinámica.

Claro, otro de los paradigmas que deberían cambiar en esta nueva economía sería el de la propiedad privada, que realmente ya no tendría sentido. Cambiar el paradigma de la propiedad privada, de la posesión de las cosas, por el del usufructo de las cosas, los bienes y los servicios.

Para esto hay que darse cuenta de algo muy importante. Salvo fetichismos, manías, obsesiones  y demás, la gente, en general, no queremos tener, poseer las cosas. Lo que queremos es usarlas, utilizarlas, hacer uso de ellas, emplearlas. Lo que pasa es que actualmente está asociado el usar algo con el tener algo. Actualmente casi te obligan a comprar algo cuando, realmente, lo que quieres tú es la función de ese algo, no su posesión. En nuestra mente interna asociamos sin darnos cuenta la posesión de las cosas a su función. Esto, realmente, no es correcto. No es necesario estrictamente hablando tener, poseer las cosas para utilizarlas para que ejerzan su función de cara a nosotros. Es obvio, lo que pasa es que esa inculturación de propiedad-posesión asociada al uso es dañina realmente porque asocia cualidades a la propiedad privada que no tiene: no es necesario poseer algo para usarlo.

El paradigma sería propiedad pública y usufructo privado. Tú usarías las cosas, bienes, servicios, como si fueran tuyos siempre que lo necesitaras. Cuando no lo necesitaras, dejarías de usarlas. No habría que comprar ni vender nada porque, realmente, nada pertenecería a nadie. El concepto en sí mismo de tener, poseer, de pertenencia a alguien de las cosas, bienes y servicios, dejaría, también, de tener sentido en esta nueva economía y sería, se vería como natural, el reclamar el uso la función de las cosas sin hacer ni siquiera mención de a quién pertenecen, de quién tiene la propiedad, porque el concepto de propiedad en sí mismo dejaría de tener sentido.

Bajo estos paradigmas es posible realizar la arquitectura de una economía exportable a escala global  en la que por diseño fuera imposible la acumulación de valor y también en la que por diseño se tendiera naturalmente a dinámicas cooperativas en lugar de competitivas, en la que fueran posibles transacciones económicas de todos los niveles basadas en estos paradigmas y con el nuevo objetivo como objetivo, el abastecimiento en lugar del beneficio, el abastecimiento en lugar del rendimiento. En la que el concepto de propiedad, de posesión, dejaría de tener sentido por diseño de esta nueva economía.

Habrá que trabajar para desarrollar esta nueva economía.

La segunda parte de este artículo se puede leer en Los Paradigmas de la Nueva Economía, Segunda Parte

 adoranser

Los Paradigmas de la Nueva Economía

Del miedo, la manipulación y La Libertad

El otro día me comentaba una amiga que cómo engañaba y manipulaba a la pobre gente un orador de determinado partido político, negando la realidad evidente de lo que está sucediendo en España.

Reflexionando sobre ello, me decido a escribir las siguientes líneas.

Sí, sí, los manipuladores y mentirosos son malos malísimos y odiosos, es verdad, pero también es verdad que no es el único agente de las enfermedades sociales y políticas que aquejan al planeta y, en concreto, a este país.

El problema también es que la gente se lo cree. El manipulador no puede manipular si no cuenta con el consentimiento del manipulado. La gente tiene su parte de responsabilidad, una gran parte, en el proceso de progreso y éxito de la manipulación. Es más, muchas veces, cuando les cuentas la verdad, van y no te creen y eligen creer sólo al manipulador. Incluso, muchas veces, aún más allá, te rechazan con violencia y furia cuando les cuentas la verdad, practicando el viejo vicio de matar al mensajero, adornado en estos tiempos con el vicio complementario de adorar al manipulador.

La gente es responsable de sus actos, mucho más de lo que ellos mismos quieren asumir y también mucho más de lo que pensamos nosotros y nosotras.

La gente tiene mucha más libertad de la que ellos mismos quieren creer que tienen. Mucha gente se niega en redondo a ejercer su libertad y elige con fruicción al manipulador que le dice que no la tiene, a sabiendas de que eso es mentira, porque tienen miedo-pánico a ejercer su propia libertad.

Mucha, muchísima gente prefiere auto-engañarse pensando que no tienen libertad ni capacidad y que necesitan un salvador o salvadores que les muestren la luz, el camino, e, incluso, que hagan las cosas por ellos, o, al menos, que les digan detalladamente lo que tienen que hacer.

Es auto-engaño, porque esa gente renuncia voluntariamente en su interior a ser conscientes de la gran libertad que tienen para gestionar su vida, o luchar por gestionarla y conseguirlo, de las grandes capacidades que tienen para llevarlo a cabo y en lugar de eso, por miedos irracionales, eligen enterrar sus talentos no vaya a ser que el dueño de la hacienda se cabree porque los ha empleado mal y los ha despilfarrado. Miedo.

Mucha, muchísima gente en este país, a lo que más pánico le tiene es a tener que gestionar su propia vida, a tomar sus propias decisiones, a ejercer su libertad y poner a rendir sus capacidades, sus talentos, porque tienen un miedo ancestral e irracional a equivocarse, y ese miedo al error, al fracaso, es lo que les lleva a la inacción y a dejarse manipular por el primero que les hace un poco de gracia. No se dan cuenta de que el mayor error, el mayor fracaso es, precisamente ese: renunciar interiormente voluntariamente a su libertad y a ejercer sus capacidades y dejarles que otros les guíen, muchas veces manipuladores sin escrúpulos.

El mayor error es no hacer nada, el mayor fracaso es la inacción, es enterrar tus talentos y no ponerlos a producir, es renunciar voluntariamente a tu propia libertad. El hacer cosas y ponerse en marcha, el tomar tus propias decisiones, es un éxito ya en sí mismo, aunque te equivoques y la cagues, aunque aparentemente fracases, porque, si tienes esa dinámica, esa manera de afrontar la vida, que es ejercer tu libertad y tomar tus propias decisiones, aún del peor de los fracasos, aún del más grande de tus errores serás capaz de recuperarte y llegar a tener incluso más éxito de lo que pretendiste en un principio.

Manipuladores, mentirosos, interesados, políticos siempre va a haber. Pero nada solucionaríamos erradicándolos a todos si eso no fuera acompañado de una nueva actitud general de las personas de asumir su propia libertad y gestionar su propio destino confiando en y utilizando sus propias capacidades, porque, al poco tiempo, volverían a aparecer otros que harían lo mismo.

Al igual que poco ganamos al esterilizar completamente un ambiente si nuestro sistema inmunológico es deficiente. No se trata de eliminar todos los virus y bacterias del universo, porque virus y bacterias siempre va a haber, sino, más bien, de tener sistemas inmunológicos sociales y políticos que nos permitan llevar a cabo una verdadera democracia en libertad aún con la existencia de gente interesada, corrupta, malvada, manipuladora.

Al igual que nuestro sistema inmunológico biológico deja inoperantes a tantos virus y bacterias que nos atacan todos los días, y nosotros ni siquiera nos enteramos, al igual deberíamos formar sociedades en las que económica, política y sociológicamente, estos manipuladores sin escrúpulos que actualmente campan a sus anchas por el espacio político, quedaran totalmente inoperantes, sin efecto, sin poder ninguno, sin capacidad de hacer daño por el efecto de una sociedad inmunizada contra ellos, una sociedad culta, bien formada, con recursos mentales e intelectuales adecuados, pero, sobre todo, sin miedo, sin miedo, sin miedo, que, al fin y al cabo, no es más que una consecuencia, el vivir sin miedo, del desarrollo de lo que propongo.

La libertad se puede entender como la capacidad más o menos grande que tienes para gestionar tu propio destino pero también como la actitud conducente a maximizar esa capacidad de gestión de tu destino, de autogestión de nuestros destinos, de manera individual y colectiva simultáneamente, porque todas y todos dependemos de todas y todos. Esto es muy importante que lo recordemos. La libertad entendida de manera exclusivamente individual es egoísmo, y la libertad entendida de manera exclusivamente colectiva es alienación. La libertad es A LA VEZ un concepto, una actitud, una praxis que debe ser desarrollada de manera conjunta y coherente en el plano individual y en el plano colectivo.

El plano individual y el colectivo de la libertad son dos planos complementarios, necesarios y que tienen una relación de dependencia el uno del otro que no se puede suprimir. No existen la libertad individual ó la libertan colectiva. Existe la libertad individual y la libertad colectiva. Juntas e inseparables de manera que son una misma cosa: la libertad. Es absurdo y ontológicamente aberrante contraponer conceptos que son, necesariamente, complementarios. Eso sí que es manipular, crear la lucha inexistente entre libertad individual y colectiva. Inexistente porque la libertad desarollada exclusivamete en cualquiera de esos dos planos se convierte automáticamente en esclavitud, de distinto signo y contenido, con distintos amos, pero esclavitud, al fin y al cabo, luego no se puede considerar que ninguna de las dos por separado puedan llamarse, puedan alcanzar la categoría de libertad. La libertad sólo es y existe si es simultáneamente individual y colectiva.

Y, realmente, el único enemigo que tiene la libertad es el miedo. Realmente, el único enemigo que tiene el ser humano es el miedo, normalmente el miedo a sí mismo y/o a los miedos que lleva impregnados, que no impresos, en su interior.

El día que nazca un ser humano sin miedo, ese día habrá nacido Dios, porque ese ser humano será capaz de hacer cualquier cosa en el sentido más amplio de la expresión.

Sin miedo.

adoranser

Del miedo, la manipulación y La Libertad

Los únicos que no pagan sus deudas son los bancos

Según las últimas auditorías, hemos prestado a los bancos más de 300.000 millones de euros de dinero público desde 2008.

A fecha de hoy ni un sólo banco de los rescatados ha devuelto ni un sólo euro de lo que se les prestó y, de hecho, al darles los 300.000 millones ni siquiera se trazó un plan para su devolución, o sea que, desde el principio los bancos no pensaban pagar ni una sola de sus deudas generadas contra el erario público por dichos planes de rescate que, en España son la causa principal de los brutales recortes en servicios públicos.

¿Los bancos que echan a la gente de sus casas por no pagar sus deudas resulta que son los únicos que no pagan sus deudas, los propios bancos?

En Estados Unidos, Obama amenazó a los bancos rescatados en su momento, que, o devolvían el dinero que se les había prestado, o les quitaba la licencia bancaria.

¿Y aquí, en España, qué?

Es importante que la gente sepa que los que tanto cacarean las deudas para echar a la gente de sus casas son los únicos que no pagan sus deudas.

Por no pagar, no pagan ni las cuotas de comunidad de los pisos que embargan a las personas.

Y es importante decir que, a raíz de ese no-pago de la deuda de los bancos con el erario público español, estamos siendo sometidos a unos recortes brutales en los servicios públicos que llegan a causar, no solamente pobreza, miseria y precariedad, cebándose en los más débiles, sino también muertes, que, realmente, son asesinatos.

Pues bien. Algo habrá que hacer, ¿no?

adoranser

Los únicos que no pagan sus deudas son los bancos

Homo Españis Profundis

Una de las características más irritantes de un Homo Españis Profundis es su gran capacidad para negar totalmente la realidad que tiene ante sus propios ojos. Y además, de manera autolesiva, de forma masoquista y, muchas veces, furiosa.

El tema es que la España Profunda (Deep Spain) sigue presente en el corazón mismo de las ciudades más grandes de este país, como Madrid, por ejemplo.

La gente es MUY egoísta. Cuando la gente tiene, no dan nada y cuando no tienen nada, lo piden todo, es el mismo egoísmo. El mismo. Egoísmo sólo hay uno: el Egoísmo.

Ese es el problema de raíz, el brutal egoísmo de la gente de este país, que unido a una incultura endémica, y no me refiero sólo a las clases bajas, a un miedo irracional y consentido, fomentado, proclamado, hasta con orgullo, orgullo irracional y cejijunto, y mamado con auténtica fruicción, miedo a perder-no-se-qué cuando ya lo has perdido todo, a una insolidaridad pasmosa, brutal y cruel, maliciosa, perversa, con tus propios compañeros de trabajo, ergo contra ti mismo, compañeros a los que vendes miserablemente para que a ti no te despidan, aunque te van a despedir igual dado que nadie ayuda a nadie y la solidaridad se toma como una peste de la que hay que huir(egoísmo estúpido, como todos los egoísmos, como cualquier egoísmo, estúpido como el Egoísmo) y un miedo al cambio que sea casi genético: un español tiene miedo hasta de cambiar de carnicería sabiendo que le engañan en la de siempre por ese miedo irracional al cambio, pues hacen que el PSOE gane en Andalucía y que el PP gane en las Generales. Siempre.

Lo de la carnicería es literal. Mi tía y todas las vecinas de su antiguo barrio estuvieron durante más de 20 años comprando en la misma carnicería y quejándose TODOS LOS DÍAS de que les timaban en el peso, que era verdad. En 20 años no fueron capaces de cambiar de carnicería. Esto es real. España profunda odiosa y que produce rabia por la irracionalidad cejijunta y consentida de quienes la practican. Miedo al cambio por el mero hecho de ser un cambio, no porque vaya a venir lo que sea, de lo cual, aún sin saberlo, también se tiene miedo.

Si empiezas a permitirte tener miedo de lo que aún no conoces, entonces acabarás de tener miedo hasta de lo que conoces, entonces acabarás teniendo miedo de TODO.

Si cedes ante el miedo, cedes para siempre y para todo. No hay miedos parciales a cosas determinadas. No. El miedo, o dejas que te invada, que te posea y que gobierne tus actos, que acabará gobernándolos todos, o, simplemente, no le permites el acceso a ti y no lo tienes. Entonces no lo tienes nunca, para nada y para siempre. Sin miedo.

O tienes miedo, que entonces se acaba convirtiendo en total y generalizado o, simplemente, no lo tienes. Depende de ti, sólo de ti y nada más que de ti.

Y digo «cedes» porque, como digo y redigo, el tener miedo sólo y exclusivamente depende de ti. El miedo, el tener miedo, es una cuestión tuya, exclusivamente tuya. Y, por tanto, eres tú quien la debe resolver. Ni pastillas, ni tratamientos, ni leches parecidas. Nada externo porque externo no es el problema. El problema está en ti y sólo tú lo puedes resolver. ¿Como? Me preguntarás. ¿Cómo dejo de tener miedo? ¡Dímelo, por favor, por favor, te lo ruego, no quiero tener miedo nunca más! Bien, te lo digo: se deja de tener miedo dejando de tener miedo.

Así de simple y de sencillo. Así de fácil. Así que manda a hacer puñetas a todos esos siquiatras-trileros, que son todos los siquiatras, deja de tomar pastillas-veneno, las pastillas de los siquiatras, deja de lloriquear en el hombro de todas y todos tus amigos y empieza a ser una persona, a ser realmente, una persona: deja de tener miedo.

Dile al miedo: No, Nunca más y para siempre. Se acabó, miedo, se acabó. Y esta vez, es para siempre. Se acabó.

El tener miedo, el sentir miedo, no depende, nunca, de ninguna circunstancia exterior, nunca, sino, solamente, de que tú permitas que esas o esa circunstancia te cause miedo, te causen miedo. Sólo y en exclusiva depende de ti. Tú permites o no al miedo adueñarse de ti. Tú y nadie más que tú, sólo tú, solamente tú. El miedo, depende de ti. No al revés y nunca ha sido al revés. El miedo es como los vampiros: necesita tu permiso para acceder a tu casa. Si nunca se lo das, el vampiro del miedo nunca, nunca, entrará en tu casa. Nunca. Jamás. Expulsarlo es mucho más difícil. Pero se puede hacer. Y una vez lo expulses, nunca, nunca, nunca más le dejes entrar. Nunca. Dile que NO al miedo, dile que NO.

Si reaccionas con miedo ante cualquier circunstancia, ese mismo miedo te bloqueará o te hará tener comportamientos erróneos, que imposibilitarán la resolución del problema, que harán que todo acabe fatal y que, entonces, como consecuencia, ese miedo se retroalimente para circunstancias posteriores, con lo cual, nos damos cuenta de que la dinámica del miedo es la típica dinámica de profecía autocumplida: si realmente tienes miedo de algo, acabarás provocándote ese algo tú misma o tú mismo, por activa o por pasiva, con lo cual, la única manera de que no te pase ese algo es, simplemente, no temer a que te pase.

Eso no significa necesariamente que no te vaya a pasar, que a veces te pasa, significa que no tienes miedo a que te pase, por lo cual, si te pasa, ya reaccionarás de la manera más adecuada para afrontar esa nueva situación que, como no tienes miedo, este hecho mismo de no tener miedo, te sitúa en un estado emocional e intelectual mucho más capaz para sacar, incluso, ventajas de tu desgracia.

Lo que sí es casi seguro que si tienes mucho miedo de algo, te sitúas en la condición mental tendente a provocarlo o provocártelo tú misma, tú mismo, ese miedo está grabado en tu inconsciente, inconsciente que, con este «leitmotiv oculto» del miedo, miedo permanente, constante, miedo insoportable, consigue que un buen número de tus acciones, sin tú darte cuenta, se orienten a conseguir que te pase eso que tanto temes, precisamente, porque lo temes.

Es como la gente que tiene vértigo, que si mira desde una altura relativamente grande, acaba echándose ella misma en manos del vacío, precisamente, por el miedo-pánico que tiene a caerse. Profecía autocumplida: el miedo.

El miedo tiene la curiosa propiedad de acabar provocándote aquello que más temes. La única manera de evitarlo es, simplemente, no tener miedo. Sin miedo. Ninguno. Sin miedo. Cero miedo. Cero, cero, cero. Cero miedo. Pero de verdad.

La única manera de combatir el miedo es, simplemente, no tenerlo.

Bien, entonces, el miedo concreto del que hablo en este artículo, que se incluye en los dominios mucho más amplios del Miedo, es miedo al mismo cambio en sí. Es irracional y bloqueante. Es estúpido y desesperante. Es la razón de casi todos nuestros males, los de España, los de este país de países que lleva siglos desangrándose a causa de la sinrazón, del egoísmo y de la incultura, sobre todo política, del pueblo. Del pueblo español.

El mayor miedo que tiene cualquier español no es al paro, ni a la pobreza, ni a quedarse sin casa. El mayor miedo que tiene un español es miedo al cambio per se, es decir, miedo al cambio por el mero hecho de ser un cambio, no por lo que se supone que vaya a venir después. Es increíble e irritante hasta el paroxismo.

Esto es uno de los factores que explican las tradicionales victorias de PP y PSOE en sus respectivos feudos… Como mi tía con la carnicería. Saben que les roban pero no son capaces de cambiar de partido simplemente porque no. Porque «alguien» les ha dicho que todo lo que sea cambio, todo, hasta para mejorar su propia situación, es malo. Porque alguien les ha dicho esto y HAN DECIDIDO CREÉRSELO, y digo «han decidido» porque las creecias, eso sí que es, más que cualquier otra cosas, una cuestión de absoluta elección personal: tu crees lo que quieres, y lo que no quieres creer, simplemente, pues vas, tan tranquilamente, Y NO TE LO CREES, releches, que parece que nos obligamos a nosotras y a nosotros mismos a comulgar con ruedas de molino y a creernos aquellas cosas que resultan, absoluta y descarnadamente, afortunadamente, increíbes. Basta ya de fés vanas, basta ya de creencias estúpidas, basta ya de creer en becerros de oro.

La Fe, muy por en contra de como nos han enseñado, no consiste en creer a ciegas. Eso no es fe, es estupidez sin paliativos. La Fe, entendida también en sentido teológico, pero no sólo, la Fe es sinónimo de confianza y solamente, solamente, puedes creer, puedes confiar, puedes tener Fe en aquello que se sustenta por las pruebas, sean estas pruebas empíricas o sean experimentales, de experiencia, de sentir, de experimentar. Los sentimientos, todos, son experimentales, simplemente, porque se experimentan.

Las pruebas experienciales son tan válidas como las empíricas. Igual, aunque la ciencia desprecie las pruebas experienciales, de experiencia de sentimientos y emociones, y las religiones desprecien las pruebas empíricas. Las dos se equivocan. Las pruebas pueden ser empíricas pero también experienciales. Las dos. No son excluyentes sino COMPLEMENTARIAS y tan válidas son las unas como las otras, IGUAL.

Ejemplo: cuando estás enamorado. El estar enamorado no se puede verificar empíricamente de manera totalmente fiable, sin embargo, sí se puede verificar experiencialmente de manera totalmente fiable: ¿Cómo compruebas que estás enamorado o enamorada? Porque SIENTES que lo estás… ¡Y que venga a decirte alguien que no estás emorada, que ese alguien saldrá corriendo despavorido por tus bufidos ante tamaña aseveración!

Empirismo y experiencialismo: la completitud de la persona humana. Ni ciencia exclusivamente, fundamentalismo científico, ni religiones, o ateísmo, o agnosticismo, exclusivamente, que sería fundamentalismo religioso. Las dos, simultáneas y complementarias; la parte científica y la parte anímica del Ser Humano, en paralelo, en armonía y en complementariedad, la Completitud de la Persona, entendida en sentido individual pero también colectivo.

La Totalidad de La Humanidad, la Completitud de La Humanidad: la parte científica y la parte anímica, espiritual, juntas de manera armónica, complementaria, en paralelo y sinérgicamente, y nunca, nunca, nunca, excluyente la una de la otra. La parte anímica, espiritual son las religiones, pero también los naturalismos (como el Budismo), el agnosticismo y el ateísmo, en paralelo, a, su vez, entre ellas, complementarias y nunca excluyentes entre ellas, a su misma vez.

Esta es La Humanidad que debemos construir entre todas y entre todos: Toda La Humanidad, La Humanidad Total. La Completitud de La Persona, entendida Persona en sentido individual y, A LA VEZ, colectivo. Los dos Sentidos de La Persona, el individual y el colectivo simultáneamente, sin primar uno sobre otra ni otra sobre uno. Son dos caras de la misma moneda y la moneda es La Humanidad. Todas. Sin excepción, sin NINGUNA excepción. Todas. Y Todas es Todas. Todas.

Los ateos y los agnósticos han resuelto esto, de momento, mucho mejor que los creyentes. Pero todos lo tendrán que resolver si queremos que la Humanidad tenga un futuro. Todas y todos.

Uno de los refranes españoles más conocidos reflejan este espíritu de miedo al cambio per se, aunque no es la única interpretación de dicho refrán: Más vale pájaro en mano que ciento volando.

Para construir esta Nueva Humanidad de la que hablo, el Cambio, es imprescindible.

Así que no sólo no hay que tenerle miedo al Cambio, ningún miedo, sino que, más bien, hay que tenerle Amor al Cambio: desearlo tan ardientemente que no te quede más remedio que llevarlo a cabo, desearlo tan ardientemente que no nos quede más remedio que llevarlo a cabo. Al fin y al cabo, todo es una cuestión de Amor. De Amor al Cambio, pero no por que sea Cambio, no Amar al Cambio en se, per se, porque sería tan dañino como temer al cambio per se. Amar al Cambio porque, como Amamos a La Humanidad, ya no Podemos soportar más el sufrimiento de esa Humanidad y, necesariamente, tenemos que ejecutar El Cambio. Por eso Amamos el Cambio. Porque Amamos a La Humanidad.

El Cambio, ya está aquí. Bienvenido sea el Cambio.

El Homo Españis Profundis (Deep Spaniard Man).

adoranser

Homo Españis Profundis