Jesucristo camino de la Cruz

Se pasaron tanto, los soldados romanos, torturando a Jesús la noche del jueves al viernes que casi se lo cargan.

Cuando lo colgaron en la cruz estaba, prácticamente, muerto.

Un crucificado, en condiciones “normales”, solía tardar en morir entre dos y tres días entre horribles sufrimientos, esto era parte del castigo. Jesucristo murió en unas pocas horas por lo que os digo, lo cual fue una “suerte” para él.

De hecho, uno de los soldados que estaba al pie de la cruz, le pinchó con una lanza el costado porque no se creía que hubiera muerto tan pronto, con el objeto de comprobar si, efectivamente, había muerto, porque si descolgaban a alguno que no hubiera muerto del todo, les caía una peta gorda a los soldados.

Igual les caía peta gorda si el condenado a crucifixión se les moría antes de colgarlo de la cruz. Por eso le dicen al Cireneo que ayude a Jesús a llevar el travesaño de la cruz, porque tras caerse Jesús tres veces, vencido por el peso del madero y por el estado semi-terminal en el que se encontraba, los soldados veían que se les moría antes de llegar al Gólgota y su centurión les hubiera metido un puro de cojones…

Le dieron cincuenta latigazos. Los látigos de los romanos solían ser de cueros, de varios flecos largos, con bolitas de metal en la punta, con lo cual, cada vez que flagelaban, arrancaban tiras de piel, dejando heridas abiertas. Las tiras del látigo romano, al ser largas, se enrollaban por toda la cintura y el vientre y, al tirar para atrás, es cuando arrancaban tiras de piel que, al ser arrancadas de una zona con muchos vasos sanguíneos, la barriga y la espalda, la cintura, hacían que la persona flagelada sangrara.

Normalmente daban no más de diez latigazos, porque si daban más se corría el riesgo de que el reo se desangrara, con el consiguiente castigo para los soldados romanos que habían ejecutado el flagelamiento, por matar al reo sin cumplir la sentencia legal de crucifiixión.

La crueldad de los soldados romanos con Jesucristo fue extrema. Tanto que se arriesgaron conscientemente, incluso, a ser sancionados gravemente sólo por inflingir más sufrimiento a Jesús.

Mañana, más.

adoranser

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